La tecnología y las experiencias de juego
La tecnología y las experiencias de juego

La tecnología y las experiencias de juego

En alguna ocasión he recalcado que la nueva ciencia del gamification no es tecnología, es un conjunto de herramientas y técnicas basadas en el juego para diseñar comportamientos de personas ante productos, procesos o plataformas para generar valor económico o social para la empresa.

También en más de una ocasión me he referido a los tradicionales programas de fidelización cuya mecánica de juego está basada en el punto para recompensar transacciones comerciales para al final añadir un componente extrínseco de recompensa en el medio o largo plazo para fidelizar a usuarios.

Desde el punto de vista de empleados, también ha existido toda la vida el empleado del mes, en el que a través de unos ratios de rendimiento en el trabajo se alimenta la reputación y valoración de un empleado por parte de la empresa con el leaderboard top 1 ante sus compañeros.

Y ahora llega el gamification, un nuevo paradigma con el que sí, gracias a la tecnología, nos permite desarrollar experiencias de juego más sofisticadas, que no más complejas, que nos permiten aumentar la efectividad de ese programa de fidelización y de ese empleado del mes en el medio y largo plazo.

Hace poco hice la reflexión con Scott Schnaars de Badgeville sobre si el gamification hubiera podido existir hace 5 años. Llegamos a la conclusión que había nacido en el momento justo y necesario, gracias a que justo ahora han aparecido y mejorado tecnologías que hace unos años no existían. Estas tecnologías son las que ahora nos permiten desarrollar experiencias de juego inteligentes para aumentar el engagement o la participación de nuestros usuarios.

Evidentemente, el juego aparece en la historia de la humanidad mucho antes de que existiera la palabra tecnología, y es cierto que se pueden conseguir desarrollar comportamientos de personas o educarnos a través del juego sin tecnología de por medio. Pero la tecnología está ahí para ayudarnos, y en este campo también.

Es por todo esto, por lo que llevaba tiempo queriendo destacar, lo que aportan y lo que significan, aquellas tecnologías que han permitido que el gamification se ponga de moda, junto con el contexto de crisis de participación que vivimos donde el interés por la lealtad por parte de las empresas se ha acentuado mucho más.

La nube

Recuerdo cuando la única forma para acceder a probar productos software era comprando revistas que traían un disquete o CDROM con versiones freeware o shareware. Desde el punto de vista del usuario o la nube significa disponibilidad desde cualquier dispositivo y desde cualquier parte del mundo a usar plataformas o servicios.

Desde el punto de vista del gamification, esto nos permite crear experiencias de juego persistentes en Internet además de poder interactuar con otros players en un sistema de engagement sobre un producto o un servicio. Más que el cloud, la evolución de la Web y del contenido permitido, es lo que nos ha facilitado la creación de soluciones disponibles y atractivas para cualquier persona que tenga acceso a un dispositivo conectado a Internet.

Redes sociales

Las redes sociales, o más bien, las herramientas para poder construir relaciones sociales en Internet, como puede ser Facebook, Twitter o Linkedin, han puesto sin duda en manifiesto el escalón de afiliación de la Pirámide de Maslow pero a través de la Red. Las redes sociales han cambiado la forma en la que nos comunicamos y formamos parte del mundo, y le hemos dado a la empresas y marcas la oportunidad de aparecer en esos puntos de contacto con nuestros amigos.

Hasta ahora, y como decía antes, las empresas recompensaban la transacción comercial con los programas de fidelización y sus puntos, pero ahora, nos estamos dando cuenta de que tener presencia en esas redes sociales y que el word-of-mouth de nuestro producto o servicio puede y debe surgir en la red.

El gamification puede introducirse en nuestras plataformas para hacer que aparezcan esas conversaciones o impactos de nuestra marca o nuestro producto, pero también pueden utilizarse para crear esas experiencias de juego compartidas y conectadas con nuestros amigos y a través de Internet.

Teléfonos inteligentes

Aun recuerdo cuando tuve mi primer teléfono Alcatel, un telefóno que sólo servía para llamar y enviar mensajes, ahora eso sí, se caía, se desmontaba, lo volvía a montar y continuaba funcionando sin problemas.

La tecnología móvil ha evolucionado hacia sofisticados, pero delicados, dispositivos donde casi el teléfono y el SMS pasa a un segundo plano para dar lugar a apps que nos permiten interactuar con nuestros amigos, conocer el tiempo, escuchar la radio, ver vídeos y donde como dice Apple, tenemos una aplicación para casi cualquier cosa.

El caso es que la tecnología móvil o smartphones con todo lo que lleva dentro, cámara, GPS o acelerómetros entre otros, permiten crear experiencias de juego en la palma de la mano de las personas. Desde la geolocalización hasta la lectura de códigos QR, pasando por la realidad aumentada, tecnologías al alcance de todos que permiten crear nuevas experiencias de juego alrededor de nuestro producto o servicio.

Hace unos años, estas tecnologías no estaban lo suficientemente desarrolladas como para poder apoyarnos en ellas y construir las experiencias que nos permite construir hoy, por lo que el gamification se hubiera llamada probablemente «juegos» y no hubiéramos podido conseguir los retos que nos podemos fijar hoy.

Más allá de la tecnología, también es importante recalcar la transformación social que han provocado estas tecnologías, lo que hace que hoy estemos más abiertos a cosas más básicas, como puede ser el «juego», a la hora de interactuar con empresas o productos, sobre todo marcado por las edades tempranas a las que empezamos a tener contacto con las tecnologías y los videojuegos.

Cuando en ocasiones hablo de que lo mejor está por llegar, es que el gamification está llegando justo y ahora, generalmente en forma de programas de puntos y badges, y pese a que algunos proyectos están explotando la tecnología para crear servicios y productos basados en estas tecnologías, la amplificación del engagement con mecánicas de juego para crear estas experiencias, es lo que está por llegar.

Estas tecnologías ya las tenemos, pero lo cierto es que se aproximan muchas otras como el control gestual o el «Internet de las Cosas», donde estoy convencido que el gamification sabrá utilizarlas para crear experiencias únicas que modifiquen el comportamiento de nuestros usuarios para generar valor económico o social en las empresas.

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